LACTEA AMARGURA

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Hoy no es viernes trece, ni siquiera es tres, es más, ya es cuatro, y ahora soy yo la que se desprende sorpresivamente del gran árbol y vomito frases ilegibles sobre el morado césped, tanto tiempo que me había aferrado a mi rama, que mis manos ya se habían fundido en el grueso y viejo tronco color ceniza, pero entonces, esa terrible neblinilla venenosa con forma de T comenzó a moverme bruscamente sin tener siquiera el objetivo de arrancar mis manos de mi protectora rama, la neblinilla me rodeó, por mas que cerraba los ojos y aguantaba mi respiración hasta que los pulmones se sintieran explotar, no lo logré, el dulzor mortal de ese denso aire penetró por mis poros, hasta aplastar esa vieja cajita musical en mi pecho y desaparecer la fuerza de mis brazos… así finalmente mis dedos cedieron mientras me estrellaba sin mas al ritmo de una antigua canción francesa…Desarmada, con los engranes saliendo por mis labios, y sonidos aislados cada vez que poco a poco me incorporaba, traté de ponerme de pie, otra vez ese dolor punzante, otra vez la cajita de música, se quedaba sin música, y los resortes que salieron volando se enterraban en mis ojos, como pude caminé y caminé buscando esa esencia que podía ser mi cura, pero que a la vez era causante de mi mal, cerré los ojos y volé, volé por curvas verdosas hasta llegar a un extraño lugar, donde mas bien yo era el ser extraño, donde todos miraban mis oxidados resortes y por donde caminé esperanzada y sin rumbo hasta que comprendí el inminente avance de mi mal… cerré los ojos y volví a mi pequeña cueva debajo de la tierra, justo bajo un libro de morada portada, donde me escondí tratando de acallar los desquiciantes sonidos que sin razón ni lógica sonaban en mi pecho… pensé en la esencia curadora, la soñé, creí tocarla, cuando de pronto, un mugido crepitante como un trueno hizo volar mi protector libro y me vi indefensa ante una enorme vaca que con sus ojos rojos, me miraba amenazante, a cada mugido por su nariz manaban litros de nata con los que me bañaba y hacía mas pesado mi huir, hasta que no pude mas y caí entre sus cuatro patas, donde me inmovilizó y con un gran lengüetazo, me levantó hacia su boca, donde me devoró lentamente, a cada movimiento de su mandíbula, despedazaba una ilusión mas, y me vaciaba, hasta que solo el ruido de su masticar parecía lejano a mi, ya no sentía nada, ya no me resistía a morir,  y resbalé al cabo de un tiempo indefinido hasta sus múltiples estómagos donde me digiere lentamente, mientras miro pasar mi miserable tiempo… escuchando la rota caja musical de mi pecho, esperando mi incontenible final, sufriendo las consecuencias de haberme dejado arrebatar por aquella neblinilla en forma de T; mas aun puedo vengarme, mis lágrimas agriarán la leche de esa abominable vaca, y cada triste nota que se desprende de mi pecho, la amargarán lentamente…ya nada importa, no importa si caí, no importa porqué caí, nada importa realmente, mi final, mi dolor, mis quebradas notas tampoco importan, lo único que importa es saber que esa vaca pagará con su cabeza el precio de dar un putrefacto producto y también que ésta noche en la cena, nadie remojará su pan en leche amarga y creerán escuchar tristes notas provenientes de su pan con nata….

Publicado en  on Agosto 4, 2007 at 6:16 am Comentarios (4)